
A Los Míos No
Efesios 6:11-12
Una canción de protección espiritual para quien planta los pies y protege a los suyos.
Una oración de quien reconoce que la oscuridad ya no llama a la puerta, sino que se ha sentado en el salón. No pide ayuda: planta los pies. Inspirada en Efesios 6 — la armadura de Dios para el que se queda firme.
Letra
Ya no distingo la verdad de la mentira,
todo grita, nadie escucha, nadie mira,
han hecho normal lo que antes dolía,
y me da miedo esta luz que se enfría.
Veo a mis hijos crecer en el ruido,
veo la sombra colarse en lo mío,
no vino de golpe, vino despacito,
como el agua que rompe sin hacer ruido.
Y hay noches que no puedo ni dormir,
sintiendo que algo ronda por aquí.
Pero a mí no,
y a los míos tampoco,
puedes tener el mundo entero,
pero esta casa no la toco.
A mí no,
que ya sé cómo hablas,
te conozco el disfraz,
y esta puerta está cerrada.
No te tengo miedo aunque tiemble la mano,
no te tengo miedo aunque vengas temprano,
sé que eres grande, sé que estás ganando,
pero hay Alguien más grande esperando.
Y mientras yo respire y mientras yo rece,
esta casa tiene dueño y no eres tú,
puedes rondar la puerta todo lo que quieras,
que aquí dentro solo entra Su luz.
Y hay noches que no puedo ni dormir,
pero rezo hasta que sale el sol aquí.
Pero a mí no,
y a los míos tampoco,
puedes tener el mundo entero,
pero esta casa no la toco.
A mí no,
que ya sé cómo hablas,
te conozco el disfraz,
y esta puerta está cerrada.
No soy fuerte,
nunca lo he sido,
pero he visto lo que hace el miedo
en la gente que quiero.
Y prefiero temblar rezando
que callar
y dejarte pasar.
A mí no,
y a los míos tampoco,
puedes tener el mundo entero,
pero esta casa no la toco.
A mí no,
que ya sé cómo hablas,
te conozco el disfraz,
y esta puerta está cerrada,
está cerrada,
está cerrada.