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En Lo Ordinario

1 Reyes 19:11-13 — Elías y el "silbo apacible y delicado"

¿Dónde buscamos a Dios cuando el ruido del mundo no se apaga? A veces pasamos la vida esperando un rayo, un trueno o una señal espectacular, mientras Él nos está esperando en el vapor de la cafetera.

 

Letra

No hubo truenos, ni una gran señal,

ni un estrépito en mi soledad.

Fue en el ruido de la cafetera,

en el frío de la acera,

donde te escuché llamar.

Te encontré en el folio por rellenar,

en el miedo que me hace dudar.

No estabas lejos, ni en las alturas,

estabas curando mis fisuras

sin hacerme ni una pregunta más.

Y de pronto el pecho se me ensancha,

se borra el peso de la mancha...

y solo queda este latido.

Que Tú estás aquí,

que Tú estás en mí,

en el pan, en el vino, en el gris del camino.

Que no hace falta irse lejos para verte,

que mi mayor suerte es solo quererte.

Aquí, ahora, así...

Tú estás en mí.

Me he pasado media vida huyendo,

buscando fuegos, y me estaba consumiendo.

Y ahora que me quedo en silencio,

entiendo que el amor es el precio

de vivir lo que estoy viviendo.

Que Tú estás aquí,

que Tú estás en mí,

en el pan, en el vino, en el gris del camino.

Que no hace falta irse lejos para verte,

que mi mayor suerte es solo quererte.

Aquí, ahora, así...

Tú estás en mí.

Si me pierdo, búscame en lo sencillo.

En el brillo de una mirada,

en la nada que lo es todo.

A tu modo... siempre a tu modo.

Que Tú estás aquí,

que Tú estás en mí,

en el pan, en el vino, en el gris del camino.

Que no hace falta irse lejos para verte,

que mi mayor suerte es solo quererte...

Aquí, ahora, así.

En lo ordinario, te vi.

Trece latidos... por Ti.