
Trece Mil Latidos
Mateo 18,20
Una canción hecha de los que la escuchan: para quien reza solo de noche y necesita recordar que no está solo.
El canal se llama Trece Latidos por los doce apóstoles y Jesús. Cuando llegaron trece mil personas, esta canción se escribió con lo que ellas habían contado: la que escribe “no estoy sola” de madrugada, el que volvió después de diez años, la madre que deja su intención en silencio. No nombra a nadie. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18,20). Aquí son trece mil.
Letra de Trece Mil Latidos
Empezó con doce hombres y con Él ya eran trece,
sin saber que aquel fuego con los siglos más crece.
Yo empecé en una noche con el miedo en la boca,
cantando muy bajito por si Dios me escuchaba.
Y llegó la primera y escribió “no estoy sola”,
y otra a las tres y media con su “amén” y su hora.
Uno dijo “he vuelto” tras diez años de nada,
y una madre en silencio me dejó su plegaria.
Trece mil latidos y ninguno es el mío,
trece mil latidos rezando en el frío.
Yo solo pongo la voz, vosotros ponéis la herida,
y Él pone Su mano encima y eso es toda la vida.
No sé vuestros nombres, sé lo que me contáis,
sé quién reza en un hospital y quién ya no está más.
Sé quién canta en la cocina con la luz apagada,
y quién pone esta canción a alguien que ya no habla.
Trece mil latidos y ninguno es el mío,
trece mil latidos rezando en el frío.
Yo solo pongo la voz, vosotros ponéis la herida,
y Él pone Su mano encima y eso es toda la vida.
Si esta noche eres uno de los que no pueden dormir,
que sepas que ahí fuera hay doce mil novecientos
que están rezando por ti.
Trece mil latidos y ninguno es el mío,
trece mil latidos rezando en el frío.
Yo solo pongo la voz, vosotros ponéis la herida,
y Él pone Su mano encima y eso es toda la vida.
Gracias por latir conmigo.
Gracias por latir conmigo.
Gracias por latir conmigo.