
A Medio Camino
Romanos 5:8 — "Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros"
A veces buscamos a Dios en las metas, en los finales o en los momentos de perfección. Pero la realidad es que Él prefiere encontrarnos así: a medio camino, con el alma descalza y las manos vacías.
Letra
Me pillaste con las manos vacías,
con la fe a remiendos y el alma fría.
Yo buscaba una meta, un lugar donde llegar,
y Tú solo buscabas un sitio donde estar.
Sin esperarte, te sentaste a mi lado,
en este desorden que tengo montado.
No me pediste el carnet de "santo",
ni me preguntaste por qué dudaba tanto.
Te basta mi nada, te basta mi intento,
Te cuelas en medio de todo este ruido y tiempo.
¡Qué locura que quieras mi casa,
cuando sabes de sobra todo lo que me pasa!
¡Que me amas a medio camino!
Sin esperar a que yo esté arreglado.
¡Que me abrazas así, de repente,
en el peor de mis días, Te has quedado!
Gracias por no pedirme victorias,
gracias por habitar en mi historia.
¡A medio camino... Tú eres mi gloria!
Ahora entiendo que no hay que correr,
que lo grande es dejarse querer.
Que estar contigo es el único plan,
y que mis miedos delante de Ti se van.
Gracias, Señor, por no ser un juez,
por quererme estrenar otra vez.
No necesito entender tus razones,
te basta el latir de nuestros corazones.
Que vean que estás en la calle, en el bar,
que a medio camino nos vienes a salvar.
¡Que me amas así!
A medio camino.
Donde yo me rindo.
Ahí empiezas Tú.
Gracias, Jesús.