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Portada de Me Leyó el Alma
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Me Leyó el Alma

Salmo 34:18 — "Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu."

Hay canciones que se escriben. Y hay canciones que simplemente salen, porque ya no cabían dentro. Esta es la segunda. A las cuatro de la mañana, solo y sin saber a quién acudir, puse música bien alto sin saber que eras Tú, Señor. No fue una metáfora. Fue una noche real, en una capilla real, donde alguien se sentó a mi lado sin hacer ruido, sin pedirme nada, y me dijo solo una frase: "El Señor está contigo." Y ya no fui el mismo.

 

Letra

Tengo dentro mis demonios

que no siempre sé callar,

los que hieren a los míos

sin querer y sin pensar.

Me avergüenzo cuando pasan,

me arrepiento sin remedio,

pero vuelven cuando menos

los espero, en el silencio.

Y un día pagué el precio,

quedé solo con mi pena,

una noche sin abrigo

y una casa que me hiela.

A las cuatro de la mañana,

solo y muerto de temor,

puse música bien alto

sin saber que eras Tú, Señor.

A las cuatro de la mañana,

cuando ya no había más,

algo entró por esa música

y empecé a respirar.

Si hay quien susurra cosas malas,

hay Alguien al otro lado,

esa certeza me dio alas

para ir donde Él me ha llamado.

Entré a la capilla a solas,

arrodillado ante la cruz,

un señor vestido de blanco

que llegó sin avisar.

Se acercó sin hacer ruido,

besó la imagen de Jesús,

y se quedó a mi lado,

bañado en su propia luz.

A las cuatro de la mañana,

solo y muerto de temor,

puse música bien alto

sin saber que eras Tú, Señor.

A las cuatro de la mañana,

cuando ya no había más,

algo entró por esa música

y empecé a respirar.

"¿Rezas por alguien?" me dijo.

"No" le dije, "solo por mí."

Y entonces me susurró:

"El Señor está contigo."

Y ya no fui el mismo.

A las cuatro de la mañana,

solo y muerto de temor,

puse música bien alto

sin saber que eras Tú, Señor.

A las cuatro de la mañana,

cuando ya no había más,

algo entró por esa música

y nunca me volví a ir...

nunca me fui...

nunca me fui...